miércoles, 9 de abril de 2008

Cuentonoticias, en la revolución de la cuchara valpo!

Valparaíso Lunes 17 de Marzo

Actividad anticipada por el Día Mundial sin Carne

Nos reunimos a las 18:00 en Plaza Victoria. Aún no terminábamos de instalarnos y ya la gente se acercaba para informarse, vale la pena señalar que en un gesto ejemplar, los leones de la plaza permitieron que colgáramos pendones en su cabeza, aún a riesgo de caer en el anonimato. (pocos deben saber que desde que trabajan en la plaza no han vuelto a comer carne)

Mientras tanto otros se entregaron al volanteo sin par. Allí el diálogo, la palabra, la jerigonza, en fin; el mensaje animalista, fluía como en la edad de oro de los oradores griegos. ¡¡Eeeeejale!!

Pronto la gente se sintió muy interesada por las enseñanzas del Inspector Rocoto. …¿¡Que!? ¿No lo conoces? Entonces pide a nuestro mail un descargable o una copia del díptico cuando acudas a nuestras actividades

En pocas palabras nuestra iniciativa anduvo sobre ruedas, fue así hasta que un hecho insólito marco la diferencia: ¡¡Sorpresa!! Boquiabiertos nos dejó la llegada triunfal de Pollo Amigo quien nos visitaba de improviso.

Se veía atemorizado, no era para menos, apenas había logrado escapar de las manos ensangrentadas del carnicero y de su hija, que para los términos de esta narración llamaremos en adelante “Hija del Carnicero”. ¡Pobre Pollo...!

Luego de su desahogo y más calmado, se integró sin complejos a la difusión de la importante cruzada del Día Mundial sin Carne. En verdad que su ánimo había cambiado pues se veía muy contento.

Sin embargo de un momento a otro fue arrebatado por profundas reflexiones, de pronto Pollo Amigo nos dejo caer estas emotivas palabras: “¡A… pollo con todas mis plumas esta celebración de hoy! Nunca olvidaré este día en que los revolucionarios de la cuchara salieron a las calles…

… con el solo propósito de que la gente comience a tomar en cuenta que puede alimentarse en total armonía, sin que la muerte este presente en su plato” y con la voz en un hilo añadió: “…en verdad que este día salva”

Pollo Amigo nos dejo un nudo en la garganta, es muy diferente escuchar estas palabras desde el punto de vista de los afectados.

Al pasar la tarde, confundido entre los activistas, ya era uno más entre
los revolucionarios de la cuchara

Inspirado por el espíritu de unión que en ese momento vivíamos, Pollo Amigo no pudo evitar recordar aquel canto que aprendió al salir del cascarón, el cual entonó con creciente fervor: “¡los pollos unidos, jamás serán…!”

No alcanzó a terminar la frase, pues de inmediato quedó ensimismado (vaya ave tan voluble) al oír los acordes de una roquera canción dedicada a sus hermanos los pollos.

En ese preciso momento el ambiente fue invadido por una creciente inquietud: No… no se trataba de la canción, un hedor penetrante invadió el lugar, era el olor inconfundible de un depósito de cadáveres de vaca, chancho y pollos… o de una carnicería, que es lo mismo. ¡De pronto fue como si el tiempo se hubiese detenido!

Nosotros estábamos preparados para todo, de inmediato contrarrestamos aquel asqueroso ataque a los sentidos con una andanada de quequitos de betarraga dirigida a nuestros estómagos y a los estómagos de los transeúntes. ¡que-que delicia!

La gente se agolpaba a nuestro alrededor, quería saber que ocurría. Les explicábamos que era el olor de la carne en proceso de putrefacción ¡No podían creerlo! Ahora todo tenía sentido para algunos; habían hecho la conexión de que ese pedazo de carne que tenían en su plato provenía de un animal vivo. Nosotros por nuestra parte no entendíamos como se propagó aquella fetidez no habiendo carnicería cerca ¿Qué estaba ocurriendo?

¡¡Horror de horrores!! La respuesta no se hizo esperar, de pronto apareció ante nuestra vista la Hija del Carnicero, quién sorpresivamente había apresado de un ala a Pollo Amigo. Una sarcástica sonrisa de satisfacción se dibujó en el rostro de la aprendiz de matarife. Por un momento parecía todo perdido para la pobre ave, pero gracias a algún conocimiento del arte marcial de los pollos, Aik-Pio, pudo zafarse del mortal abrazo lanzándose a correr por su bida… quiero decir, a correr por subida Ecuador.

(Al no contar con registro fotográfico de la persecución no nos queda más que hacer un ejercicio de contemplación y preguntarnos mientras fijamos la vista en esta apacible imagen… ¿A quien se le ocurre tomar una foto de cuatro cucharas de palo pintadas con estrellitas verdes ordenadas en el pasto formando un abanico que apunta hacia el norte? ¿ah?)

Pollo Amigo llegó tras loca carrera y tras él la loca carnicera, más en los ojos del plumífero brillaba una chispa de astucia. Equilibrándose en el borde de la fuente de la plaza, hizo creer a su cazadora que preferiría ahogarse a ser atrapado por ella.

Sin darle tiempo a reaccionar, de un extraordinario brinco, aleteo y gallinaceo, aterrizó en el lomo de uno de los leones porta pendones. Allí él sorprendió a Hija del Carnicero quien en un dos por tres ya estaba a su alcance. Recurriendo al arte del volanteo, Pollo Amigo introdujo en su alienado cerebro un poco de conciencia animalista. ¡Pollo pa’ seco!

Nuestro emplumado amigo continuó su carrera asegurándose que de cerca le seguía su implacable perseguidora. Pasó a propósito por delante de los afiches multicolores, sabía que la curiosidad comenzaba a despertar en la muchacha y que no podría evitar tragar más y más información.

Logrando cierta ventaja se dio el lujo de mostrarle, hasta la asfixia, como los niños adoran a los animales de granja.

Con el fin de ganar tiempo una revolucionaria no dudó en ofrecerle a Hija del Carnicero una muestra de las deliciosos quequitos vegetarianos.

Y para rematar pollo amigo le dedicó la canción del carnicero, lo cual terminó por abrir el corazón, (hablamos en sentido figurado) de quien hasta hacía poco era enemiga número uno de los animales de granjas vivos.

El desenlace nos dejó marcando ocupado. La Hija del Carnicero, en una muestra de real reivindicación de su humanidad, abrazó fraternalmente a Pollo Amigo. No podíamos creer lo que nuestros ojos veían y lo que nuestros oídos escuchaban, la joven, deseosa de dar vuelta la página a su vida anterior, anunció que dejaría de llamarse Hija del Carnicero, de ahora en adelante la conocerían como Hija de las Flores y su temible cuchillo sería usado solo para pelar frutas y picar verduras. Aplaudimos a rabiar, la emoción nos embargaba, la tarde no podía terminar mejor.

Nuestro Pollo Amigo había logrado en aquella actividad por el Día Mundial sin Carne un verdadero milagro, un ejemplo de entrega por una causa justa, una lección de lucha inegoísta por un ideal… bueno hay que reconocer que de todas formas estaba salvando su vida, pero aquello no le quita merito, ahora amigo pollo descansa en paz… No me mal interpreten, estoy hablando en sentido figurado, Pollo Amigo está vivo y aleteando, es más, en estos momentos debe estar disfrutando del trigo que compró en la bodega de calle Chacabuco.

¡TAN TAN!

Este noticuento ha terminado

1 comentario:

Anónimo dijo...

saludos revolucionario de la vida jejejejej hare krishna

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viva la revolucion de la cuchara